Hola, soy Bel. Y sé exactamente cómo se siente el peso del mundo.
El silencio que dolía
Durante mucho tiempo, viví en una especie de "piloto automático" emocional. Mi mente era un escenario donde se repetía siempre la misma película: una historia de recuerdos, excusas y una herida que parecía definirlo todo: el sentimiento de abandono.
Justificaba mis silencios, mis miedos y mis decisiones basadas en lo que me faltó, en lo que dolió, en lo que alguien más no supo darme. Buscaba explicaciones afuera para un vacío que sentía muy adentro. Vivía atrapada entre un pasado que no podía cambiar y un futuro que me daba ansiedad, pero casi nunca estaba aquí.


El despertar lento
Un día, el cansancio de sufrir fue más grande que el miedo a cambiar. Entendí que mi vida estaba ocurriendo frente a mis ojos y yo no estaba presente para vivirla. Fue entonces cuando los libros, la meditación y el trabajo interno se convirtieron en mi brújula.
Aprendí que:
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El abandono no era mi identidad, era solo una parte de mi historia que necesitaba ser mirada con amor para poder soltarla.
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El cuerpo grita lo que el alma calla; aprender a escucharlo fue mi primer acto de libertad.
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El ahora es el único lugar real. El resto es solo ficción mental.
Lo que quiero compartir con vos
Hoy me siento en paz. Valoro la vida de una forma que antes no podía ni imaginar. Sigo creciendo, sigo aprendiendo, y eso es exactamente lo que quiero transmitirte en este blog: que sanar no tiene que ser rápido para ser real.
No estoy acá para darte verdades absolutas ni soluciones mágicas. Estoy acá para decirte:
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Que está bien desahogarse.
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Que no pasa nada si caes, siempre que te vuelvas a levantar.
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Que no sos una carga; sos un ser humano en proceso de recordarse.

